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Nací en Navàs (Barcelona) en 1969. Hace 10 años, después de estudiar en la escuela Massana de Barcelona, presenté a diferentes editoriales un libro que todavía guardo como un tesoro. Los primeros encargos me llegaron muy lentamente. Con las primeras entregas también me llegaron las primeras emociones, algunas decepciones pero también una gran cantidad de buenas experiencias. He aprendido el oficio de ilustrador con tiempo y trabajo duro. No entiendo mi profesión como una tarea mecánica porque, después de cada nueva propuesta, dedico horas a buscar todas las posibilidades. En mi opinión, la gestación de un libro es como un embarazo. Crece lentamente con música, algunas crisis, algunos consejos, cansancio y, al final, aparece la cabeza del niño. Es entonces cuando el niño necesita calidez, que se le expliquen cuentos, se le vista y se le bese. Entregar las ilustraciones al editor es como llevar a tu hijo al colegio. Cuando el niño cruza la puerta, lo deben cuidar como si fuera suyo aunque tú sabes que no lo es. |
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